
QUÉ PARTE DE TUS RAÍCES SON VÁLIDAS PARA TÍ
Escrito por: Maru Naná KutsÄ
En verdad no entiendo. 12 de octubre, otro aniversario del descubrimiento de América, en qué año fue, sinceramente no importa para lo que les voy a compartir y me mueve alocadamente mis neuronas y…
Por Maru Naná KutsÄ · Publicado originalmente en radiogalo.com el 10 de octubre de 2019. Entrada rescatada del archivo del sitio.
En verdad no entiendo.
12 de octubre, otro aniversario del descubrimiento de América, en qué año fue, sinceramente no importa para lo que les voy a compartir y me mueve alocadamente mis neuronas y sentimientos, pero fue en 1492 cuando Colón arribó a la actual isla de San Salvador.
Por cierto, a él le debemos que a todos los nativos de estas tierras hermosas americanas se nos conozca como “indios”, ya que, según la historia oficial, el almirante Cristóbal Colón, lo que buscaba al realizar su viaje era encontrar una nueva ruta para llegar a la India.
Y, este es uno de los puntos importantes e incisivos que ocasionan gran parte de mi malestar.
Ya tiene algún tiempo que leo y escucho terribles y enardecidas quejas de diferentes personas y hasta de grandes personajes: “¡de lo que nos hicieron esos #%$& gachupines!”, “solamente nos trajeron el sarampión, la viruela, no se bañaban, violaron a nuestras mujeres, mataron niños, ancianos, mujeres, y hasta su religión nos impusieron acompañada de su horrible Santa Inquisición, nos robaron, etc.”
Bueno, ¡hasta mandaron a España un oficio demandando un ofrecimiento de disculpas por lo sucedido en la Conquista!, todavía no me queda claro si fue autorizado por el actual gobierno o no, pero de que llegó a manos del gobierno español, llegó.
Ahora voy a lo que ocasiona mi incomodidad, nunca estaré de acuerdo con la tortura y el asesinato, ni mucho menos masacrar a poblaciones enteras, debo dejarlo en claro, pero analizando nuestro contexto e idiosincrasia ¿por qué a la mayoría nos molesta que nos digan: ¡pareces indio!?
En cuanto lo escuchamos respondemos igual o peor: ¡a poco traigo las patas rajadas! O bien: ¡india la más vieja de tu casa!, y expresiones por el estilo.
De toda la vida, la actividad a la que se dedican nuestras indígenas cuando llegan a las ciudades, es como empleada doméstica, pero… ¿cómo les llamamos?: criada, gata, etc., y en automático se convierten en blanco de los hijos de los patrones, aquellos que no fueron afortunados de tener padres que los educaran bien, los primeros violadores de estas indefensas mujeres.
Por lo que respecta a las enfermedades, tenemos actualmente la moda de no querer vacunar a los niños, ¡qué padres tan amorosos y preocupados por el bienestar de sus hijos! Hasta donde sé, los brotes de sarampión son más frecuentes en nuestro país.
Debemos recordar que la tripulación de las tres carabelas de Colón estaba compuesta por gente sin cultura ni los más mínimos conocimientos sanitarios pues no cualquiera se arriesgaba para hacerse a la mar sin saber lo que les esperaba en el viaje, por lo tanto, se aceptaba al que llegaba, sin mayor averiguación, y sí, llegaron a nuestras tierras con sus “maravillosos regalitos”.
En fin, ya pasaron ¡527 años!, ¿por qué no nos ubicamos en nuestra realidad actual?
¿por qué seguimos ofendiendo a nuestros indígenas llamándolos peyorativamente “indios” y nos quejamos de que vinieron a pisotear nuestras raíces indígenas?
¿por qué seguimos regateándoles cuando les compramos algún producto artesanal o de cualquier tipo y nos quejamos de que, con el descubrimiento de América y posterior conquista, solo nos vinieron a robar?
¿por qué permitimos que sigan violando a nuestras mujeres indígenas, protegemos al violador y solapamos que no se haga cargo del hijo procreado, ocultándolo como una gran vergüenza por ser hijo de una “india”, y sí nos sentimos terriblemente mancillados como nación porque los &%$#gachupines violaron a nuestras indígenas?
Podría seguir con una gran lista de preguntas sin respuesta.
¿Doble moral?
En verdad no entiendo.
María Eugenia Fonseca Nájera.